Nadie se lo esperaba, pero en el mundo de la tecnología es algo que suele pasar. Una empresa crece hasta situarse unos momentos en la cima, y poco después cae en picado.

HTC fue una de las empresas que junto a Nokia o Blackberry perdió la batalla de los smartphones, pero su caso poco tuvo que ver con unos móviles anticuados.

¿Qué es lo que paso con HTC, y cómo pasó de la cima al olvido?

El inicio de HTC

La historia de HTC comienza con Cher Wang, una joven taiwanesa proveniente de una familia de emprendedores. Su padre había creado una famosa empresa de químicos y plásticos, y cuando Cher era todavía una niña, él ya se había convertido en el 2º hombre más rico de Taiwán.

Sin embargo, el padre de Cher no quería que sus hijas vivieran una vida fácil y acomodada porque tenían dinero. Quería que experimentaran de verdad la vida, que crecieran y salieran a ver mundo. Y así lo hizo.

Es de este modo como Cher acabó a sus 16 años en Sillicon Valley, estudiando en múltiples colegios de California. Cher no sabía qué quería hacer todavía con su vida, pasando de estudiar música para convertirse en pianista, a hacer un máster en economía, y finalmente acabar trabajando para una compañía de ordenadores.

Allí, Cher se enamoró de todo lo que tenía que ver con la tecnología, y pasaría una década aprendiendo mientras trabajaba en la empresa. De vuelta en Taiwán, Cher fundaría dos compañías, comenzando en 1997 HTC.

La compañía que Cher había creado tenía en mente fabricar portátiles, pero pronto se dieron cuenta de que no era el camino adecuado. El mercado de los portátiles estaba lleno de competidores, y si HTC quería sobrevivir en el largo plazo tenían que cambiar de estrategia.

Cher se dio entonces cuenta de los primitivos smartphones que estaban surgiendo por entonces, y vio una enorme oportunidad apostando por la tecnología. A diferencia de otros fabricantes como Nokia o Motorola, Cher no solo quería hacer teléfonos, sino verdaderos ordenadores que cupieran en la palma de una mano.

HTC quería salir del anonimato

La fundadora de HTC empleó los primeros años en establecer relaciones con clientes y proveedores, gracias a los contactos que había hecho mientras estuvo en Sillicon Valley. Cher tomó muchos vuelos para hablar con los directivos de otras compañías tecnológicas incluyendo a Bill Gates, de cuyo sistema operativo se beneficiaría.

La inversión en tiempo que la fundadora de HTC estaba haciendo más tarde daría sus frutos, ya que Cher iba a necesitar muchos aliados. Tenía en mente una estrategia para sacar poco a poco a HTC del anonimato, y para ello se serviría de su competencia.

Piénsalo por un momento. HTC acababa de ser fundada a finales de los 90, y era una marca desconocida. Cher contaba con mucha experiencia y un equipo preparado para hacer teléfonos de gran calidad, pero nadie confiaba aún en ellos.

¿Cuál fue la estrategia?

Es por ello que la primera fase de su estrategia iba a ser crear relaciones, y servir de proveedores a otras empresas. HTC fabricaría piezas e incluso dispositivos completos que otras compañías luego revenderían. Él pondría el producto, y las empresas de renombre la marca.

Una vez establecidas las buenas relaciones con estas empresas, HTC comenzaría la segunda fase de su plan; co-brandearse junto a estas marcas. Las siglas de HTC saldrían en los teléfonos junto a las empresas con las que los lanzaran, como podría ser el caso del HTC Dream con T-Mobile, o del Nexus One, co-brandeado junto a Google.

De esta forma, HTC por fin empezaba a ser una marca de cara al público, y fue saliéndose poco a poco de las sombras haciéndose más conocida. Una vez ganada la confianza y la atención de la gente, HTC saltaría a la última fase de su estrategia, fabricando teléfonos bajo su propia marca única.

Sin embargo, HTC no creía que esto fuera incompatible con su modelo anterior. La empresa podía perfectamente fabricar sus propios teléfonos y aliarse con socios como Google para lanzar el Nexus, al tiempo que tenía una fiera competencia con fabricantes que iban por su cuenta como Apple o Samsung.

HTC tampoco se cerraría a un solo sistema operativo, y lanzaría modelos de sus teléfonos tanto en Android como en Windows Mobile.

Es así como como la empresa empezó a crecer a un ritmo impresionante, llegando a finales de 2011 a sobrepasar a Nokia y convertirse en el 3º mayor fabricante de smartphones del mundo. En Estados Unidos HTC se había convertido en el 1º vendedor, y 1 de cada 4 teléfonos vendidos en el país eran de su marca.

Pero la fama que había conseguido HTC no duraría mucho tiempo, y la empresa acabaría tomando una serie de malas decisiones que la devolverían al olvido.

Una series de malas decisiones...

Los problemas de HTC comenzaron con una demanda por parte de Apple, en la que llevaba al primero a juicio por infringir sus patentes en el diseño del Nexus One. HTC estaba en desacuerdo, y alegó que en 2002 ellos habían fabricado el primer smartphone con pantalla táctil y a color, ¡5 años antes de que se lanzara el iPhone!

Para no perder el juicio, HTC empezó a adquirir varias empresas tecnológicas con el objetivo de conseguir sus patentes, como fue el caso de S3 Graphics que compró por 300 millones de $. Además, invertiría 309 millones para adquirir el 51% de Beats Electronics, aprovechando el dinero que sus buenas ventas le habían traído.

Pero mientras HTC adquiría estas empresas, otras compañías como Samsung reinvertían sus beneficios en mejorar sus teléfonos y en un marketing más agresivo.

HTC confiaba en que un marketing que simplemente dijera lo brillante y la calidad que tenían sus móviles, junto al renombre de su marca, sería suficiente para que la gente le siguiera comprando. No podían estar más equivocados.

Desde 2012, HTC empezó a perder muchos clientes debido a la competencia constante que Samsung y Apple le estaban haciendo. A principios de 2013, la empresa se situaba muy por detrás de ellos, y el mercado estadounidense poco a poco se iba olvidando de la marca.

Lo peor para HTC ocurrió precisamente en ese cuatrimestre, en el que sus beneficios cayeron un 98% comparado con el del año anterior. La empresa justificó la enorme caída con el retraso del lanzamiento de su último móvil, el HTC One, cuyos proveedores no habían enviado las piezas a tiempo.

Y es que poco a poco, la compañía se estaba dando cuenta del gran error que había cometido

HTC era una empresa que se había dedicado casi por completo a fabricar teléfonos, y estaba dependiendo de sus ventas continuas al no haber diversificado. Una vez la mayoría de personas compraba el último teléfono, HTC debía sacar rápidamente uno nuevo para seguir generando ingresos.

Esta presión hacía que las mejoras entre unos teléfonos y los anteriores casi no se percibieran, acabando en líneas de teléfonos fragmentadas, con nombre repetitivos, confusos y que no se distinguían los unos de los otros.

HTC no se podía permitir perder millones de $ como a Sony y LG ya les había pasado en el mercado de los smartphones, ya que estos tenían otros productos y líneas de negocio. HTC solo tenía sus teléfonos, y ahora le estaban pasando factura.

El descenso de las ventas de la empresa hizo que tuviera que vender de vuelta Beats Electronics para hacer frente a sus pérdidas, poco antes de que pudiera alcanzar su verdadero potencial. Más tarde, Apple compraría a Beats por 3 mil millones de $, y aprovecharía lo que HTC no supo ver.

Viendo que seguir solo con los teléfonos era una apuesta arriesgada, HTC fue poco a poco explorando nuevas vías. En 2016 anunció una colaboración con Valve para producir su propia plataforma de realidad virtual, y empezó a invertir también en el Internet de las Cosas.

Un año más tarde, Google anunció que iba a adquirir 4000 empleados que trabajaban en el departamento de investigación de HTC, además de varias de sus licencias por 1100 millones de $. Los empleados incluyeron al equipo involucrado en la creación del teléfono Pixel de Google, que fue fabricado gracias a la ayuda de HTC.

A día de hoy, HTC aún trata de sobrevivir vendiendo sus propios teléfonos, y persistiendo mientras desarrolla las tecnologías que cree que triunfarán en el futuro. Lejos de ser odiada, su problema es que la gente ya no le presta atención, pero espera que en pocos años pueda volver a liderar la revolución tecnológica.

Lecciones principales:

1. Trabaja antes de emprender: cuando Cher acabó la universidad se pasó una década trabajando para una compañía de ordenadores, y tras aprender todo sobre la industria acabó fundando su propia empresa tecnológica. Antes de emprender puede ser interesante trabajar para otros y aprender del sector que te interese.

2. La importancia de los contactos: gran parte del temprano éxito de HTC se debió a la inversión que Cher había hecho en crear contactos y relaciones que le sirvieran en el futuro. No subestimes el poder que otras personas o empresas pueden tener como aliados para ayudarte.

3. Un producto no es una empresa: aunque HTC sí lanzó varios productos estos no dejaban de ser teléfonos móviles, y se vio con el mismo problema de la mayoría de personas ya teniendo uno y no comprándoles nuevos. Diversificar los productos de nuestras empresas es necesario para no depender de uno solo y poder sobrevivir en el largo plazo.Nadie se lo esperaba, pero en el mundo de la tecnología es algo que suele pasar. Una empresa crece hasta situarse unos momentos en la cima, y poco después cae en picado.


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