¿Sabes cuántas startups sobreviven después de un año? De los millones de empresas que se crean cada temporada, tras 365 días, el 80% quiebran. ¿Qué hacen los negocios que triunfan que no hacen los otros?

Hoy, hablaremos de la figura de Peter Thiel, creador de PayPal y primer inversor de Facebook, reconocido mundialmente por tener un sexto sentido a la hora de detectar y financiar aquellas empresas con futuros prometedores.

Peter Andreas Thiel, más conocido como Peter Thiel, nació el 11 de octubre de 1967 en Frankfurt, Alemania. En su infancia estuvo continuamente viajando, así que antes de que cumpliera los 10 años, ya había cambiado de escuela 7 veces. Esa vida agitada hizo que ese pequeño niño se refugiara en los libros de fantasía épica, concretamente en uno: El Señor de los Anillos.

En su niñez, Thiel leyó esa novela más de 10 veces e influenciado por Tolkien adoptó el sueño de los protagonistas: crear una compañía con el objetivo de cambiar el mundo.

Años más tarde, Thiel cambió los libros de fantasía épica por los de filosofía. En la Universidad de Stanford se graduó en sistemas filosóficos y posteriormente se doctoró en derecho. Como veremos más adelante, Peter Thiel no ve con buenos ojos el sistema educativo pese que a él le marcó por dos grandes motivos: el periodismo y la Teoría Mimética; la corriente de pensamiento que le permite prever con gran porcentaje de acierto el éxito de las empresas.

Peter Thiel quedó maravillado por la Teoría Mimética

Esta hipótesis asegura que en un conflicto entre dos partes, cuando la disputa supera cierto grado de rivalidad, los adversarios desatienden sus objetivos empresariales para centrarse en la confrontación. Esta creencia impactó de tal manera en Thiel que revolucionó totalmente su forma de pensar.

De hecho, lo liberó de la idea generalizada que sostiene que la competencia es lo único que motiva las compañías a mejorar sus productos. Lejos de esta idea presente en el imaginario colectivo Thiel decidió llevar sus ideales empresariales al siguiente nivel: el nivel de los monopolios.

Para Thiel los monopolios son la mejor herramienta que tiene la sociedad para construir su progreso. Dueños del mercado, al no tener rivales, los monopolios pueden centrarse en avanzar y alcanzar sus objetivos en lugar de pelear contra sus adversarios.

Al centrar todos los recursos en construir y no en destruir, estas empresas serán las que crecerán, progresarán y, seguramente, triunfarán en un futuro.

Con esta idea entre ceja y ceja, Thiel finalizó la universidad dispuesto a cumplir su sueño de la infancia: crear una compañía que cambiara el mundo. Para llevar a cabo este objetivo, creó el Thiel Capital Management, su primer fondo de inversión.

En el año 1998, con la aparición de Internet, Thiel decidió invertir gran parte de sus recursos en desarrollar una empresa que permitiese a las personas realizar pagos a cualquier lugar del mundo. Como seguramente ya te estarás imaginando, esa empresa hoy se conoce como PayPal. Para finales del siglo pasado, la idea de PayPal era totalmente revolucionaria y aun así tuvo competencia. Su principal rival fue X.com, una firma liderada por Elon Musk, el CEO de Tesla.

Basándose en la Teoría Mimética, lejos de competir por un espacio de mercado, Thiel se alió con Musk y PayPal se fusionó con X.com, creando así un monopolio de 2.7 millones de usuarios.

La unión hizo la fuerza y la compañía resultante de la fusión se quedó con la mayor parte del mercado, convirtiéndose en el gigante que es ahora. Thiel había cumplido su sueño, había cambiado el mundo de los pagos en línea creando una compañía que permitía hacer transacciones sin necesidad de tarjeta. Pero Thiel no siempre ha andado por el sendero del éxito.

En el 2002, Ebay compró PayPal por 1.500 millones de dólares y tras discrepar con la dirección por el nuevo rumbo que estaba tomado la empresa, Thiel decidió abandonar el barco.

Dejó la dirección de su primer fondo de inversión en manos de Matt Danzeisen, su actual marido, para fundar otro: el Clarium Capital. Con la experiencia obtenida en PayPal, creó su segundo fondo de inversión siguiendo los pasos que le había llevado a triunfar en el primero: buscar empresas con ideas revolucionarias, acelerar su crecimiento y levantar un monopolio para ocupar toda la cuota de mercado. Este también fue el caso de la red social más famosa del mundo: Facebook.

Pocos meses después de la creación de Facebook, Thiel decidió invertir 500.000 dólares en el proyecto de Mark Zuckerberg, un joven universitario de tan solo 20 años.

¿Cómo Thiel fue capaz de prever el éxito de Facebook?

Por un lado, por la poca competencia del mercado. En los años 2000, con el boom de Internet, las redes sociales eran un negocio con cada vez más público y con muy poca competencia. Por otro lado, la idea era revolucionaria y pretendía transformar la comunicación en línea. Un escenario con baja participación en un mercado enorme y una tecnología disruptiva era perfecto para que Thiel pudiese construir su monopolio. Además, el equipo de Facebook era un diamante en bruto.

De hecho, Zuckerberg era tan talentoso que antes incluso de crear la red social ya habían llamado la atención de muchos. Sus aplicaciones más sonadas iban desde un reproductor de música inteligente hasta un sistema para elegir curso en función de los estudiantes que se habían registrado, pasando por FaceMash, una página web para encontrar la chica más sexy de Harvard.

Desde que se decantó por Facebook, Peter Thiel ha seguido cumpliendo su sueño de la infancia financiando empresas con la idea llegar a cambiar el mundo. Para llevar este objetivo a otro nivel en 2010 creó la beca Thiel Fellowship, un proyecto donde cada año se subvenciona con 100.000 dólares a 20 jóvenes para animarlos a crear sus propias empresas y abandonar la universidad.

Como te he dicho al principio del vídeo, Thiel no es muy amigo del sistema educativo convencional porque cree que es el camino a seguir para aquellas personas que no tienen claro qué hacer con sus vidas. A Thiel le preocupan los muchachos que al no tener un proyecto propio deciden ir a la universidad y tras graduarse, como siguen sin aspiraciones, deciden huir hacia adelante y realizar un postgrado.

Al contrario de lo que se pueda pensar, tras estudiar letras y posteriormente dedicarse a la inversión, Thiel no se arrepiente mucho de sus estudios principalmente por una de sus otras grandes pasiones: el periodismo.

Thiel siempre ha llevado la comunicación en la sangre. De hecho, su primera aventura en el mundo del emprendimiento fue en segundo de carrera, cuando buscó y encontró financiación para crear su propio diario, el The Stanford Review. Durante toda su vida ha apoyado la información llegando a crear comités para subvencionar y proteger periodistas con millones de dólares.

Su pasión por la rigurosidad en la información tocó techo en 2016, cuando usó gran cantidad de recursos económicos para cerrar Gawkers Media, un portal de comunicación sensacionalista. El cierre de Gawkers generó mucha controversia ya que se trataba del mismo medio de comunicación que sacó a la luz la homosexualidad de Thiel sin su consentimiento.

En 2017 Peter Thiel volvió a ser el centro de todas las miradas cuando invirtió más de 15 millones de dólares en bitcoins. El valor de esa apuesta es significativo ya que pese a la pérdida de valor que sufrió a medianos de 2018, en los 12 meses posteriores a su inversión, la criptomoneda se revalorizó un 1.400%. Está mirada al largo plazo es muy característica de las inversiones de Thiel.

Él creyó en las nuevas tecnologías como lo fueron PayPal, Facebook y ahora bitcoin. La filosofía de Thiel defiende que las compañías que triunfarán serán aquellas que rompan con lo establecido ofreciendo productos y servicios revolucionarios.

De igual modo, los monopolios que podrán defender su posición en el mercado durante los próximos 10 o 20 años serán los que innovarán y no copiarán ya que Thiel afirma que: “El siguiente Bill Gates no hará un sistema operativo y el próximo Mark Zuckerberg no desarrollará una red social”.

Por lo tanto, Thiel defiende que las empresas que avanzarán serán aquellas que se dirijan hacía nuevos horizontes y es precisamente por eso que en las entrevistas de trabajo siempre hace la misma pregunta: “¿Qué importante verdad conoces que muy pocas personas estén de acuerdo contigo?”.

Si una compañía puede responder con éxito esta impopular cuestión seguramente también podrá diferenciarse de sus competidores y con tiempo, tecnología y un buen equipo, podrá llegar a triunfar.


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