Navegar por Internet, hacer llamadas por teléfono, todas estas son acciones normales que hacemos en nuestro día a día. Sin embargo, todo ello no sería posible sin empresas que se aseguraran de que el sistema funciona bien.

AT&T se ha convertido en la compañía más grande de telecomunicaciones del mundo, y para muchos se considera un monopolio. Sin embargo, no es la primera vez que AT&T ha crecido tanto, y ha llegado a tener graves problemas con el gobierno. ¿Te gustaría conocer su historia y cómo ha conseguido tener tanto éxito?

La historia de AT&T

Era el año 1876 cuando Alexander Graham Bell patentaba la invención del teléfono, haciendo posible su comercialización. Alexander sabía que estaba ante algo que podía revolucionar la forma en la que las personas se comunicaban, y un año más tarde con ayuda de financieros como J.P. Morgan, fundaría la Bell Telephone Company.

Alexander no tardaría en darse cuenta de que el mundo de los negocios no era para él, y poco después vendería su compañía para seguir con sus inventos. Sin embargo, la Bell Company ya estaba en marcha, y se estaba lucrando vendiendo licencias del uso del teléfono a operadoras locales.

Después de todo, la Bell Company era la única con el derecho a proveer de líneas telefónicas por la patente de Alexander, y esta era una ventaja que quería explotar. Sin embargo, esta patente solo duraría unos años antes de que otros competidores pudieran proveer libremente de líneas de teléfono, y la Bell Company tenía que prepararse para cuando esto sucediera.

Una opción que tenía la empresa era la de construir su propia red de telecomunicaciones y proveer ellos mismos de líneas de teléfono en vez de colaborar con operadoras. Sin embargo, esto hubiera costado mucho tiempo y dinero, y la Bell Company no contaba con los suficientes recursos para lograrlo antes de la expiración de la patente.

En vez de eso, la empresa se dedicaría a aprovechar al máximo el negocio de las licencias, dejando que fueran otros los que construyeran las redes de telecomunicaciones. La Bell Company dejaría que las pequeñas operadoras construyeran todos los postes telefónicos y cables que necesitaran en sus ciudades, a cambio de proveerles de las licencias de teléfono.

Para ello, la Bell Company les ofrecía un contrato de 5 a 10 años, con el que ganaba dinero por cada línea de teléfono creada. Pero además, el contrato le daba el derecho a comprar las operadoras y sus redes de telecomunicaciones al finalizar el acuerdo.

Desde luego suena como algo muy favorable para la Bell Company y poco para las operadoras, pero en realidad esto era lo que buscaban sus dueños. Los fundadores de estas operadoras querían en la mayoría de los casos lucrarse con un negocio tan novedoso durante unos años, y desprenderse de la empresa al finalizar el contrato asegurándose una buena suma de dinero.

A cambio, la Bell Company se ahorraba el coste inicial, y obtenía esa red de telecomunicaciones reinvirtiendo sus beneficios en cada una de las teleoperadoras compradas.

Sin embargo, la Bell Company no llegaba a adquirir del todo a las operadoras. En la mayoría de los casos compraba solo entre el 30-50% de estas con la promesa de que cada una tendría dominio sobre el territorio de Estados Unidos donde se encontrara. ¿Por qué a la empresa no le interesaba adquirir por completo estas operadoras?

Fíjate que la Bell Company jugaba a contrarreloj, y su patente de las líneas de teléfono estaba a punto de expirar. Por otro lado, existía un grave problema a la hora de hacer llamadas de teléfono a larga distancia, ya que las mayoría de operadoras solo tenían redes a nivel local, en cada ciudad.

La Bell Company estaba acumulando todos los recursos que podía para hacer esta función. Solo quería una parte de las operadoras para tener acceso a sus redes de telecomunicaciones y ahorrarse dinero, para así invertirlo en más estructuras que comunicaran puntos lejanos del país.

La empresa iba a dejar que sus competidores se pelearan por las líneas locales, y quedarse con el monopolio de las llamadas a larga distancia.

Fue así como con su plan ya en marcha y su patente prácticamente expirada, la Bell Company creó en 1885 una subsidiaria encargada de gestionar la red de telecomunicaciones a larga distancia. Esta compañía se llamaría “American Telephone and Telegraph Company”, o también abreviada como AT&T.

Y es que con el tiempo, AT&T se convertiría en el pilar que sustentaría la Bell Company. Incluso después de que las patentes del teléfono expiraran y aparecieran nuevos competidores, la Bell Company era la única capaz de proveer llamadas a larga distancia debido a la red de telecomunicaciones que habían construido.

Durante los siguientes años el teléfono se fue popularizando cada vez más, y AT&T se hacía más poderosa con su monopolio. La empresa tuvo un papel clave a la hora de ayudar al ejército estadounidense durante la II Guerra Mundial, y más tarde lo haría en la carrera por el espacio gracias a los satélites de telecomunicaciones.

AT&T no dejaba que nadie le quitara su dominio en este sector, y cuando un competidor parecía que iba a presentar una amenaza en el futuro, la empresa lo compraba o lo eliminaba. Para mediados del siglo XX, AT&T dominaba el 98% de las líneas de teléfono a larga distancia. Sin embargo, pronto esto empezaría a cambiar.

Resulta que si bien el gobierno se había beneficiado de la ayuda de la empresa en el pasado, este estaba empezando a temer el poder que AT&T estaba acumulando. En 1956 el Congreso de Estados Unidos aprobó una ley por la cual la compañía solo podría mantenerse en el negocio de la telefonía, y no expandir su monopolio más allá de las telecomunicaciones.

Más tarde, en 1968, el gobierno volvió a aprobar otra ley por la cual AT&T debía dar acceso a su red de telecomunicaciones a sus competidores, permitiendo que otras compañías proveyeran de líneas de teléfono a larga distancia. Esto permitiría que facilitar invenciones futuras como el fax, pero para AT&T supuso un duro golpe.

¿Cómo se creó el imperio AT&T?

Sin embargo, el final de la AT&T original vino más tarde, en 1982, cuando el gobierno decidió que la compañía debía romperse. Ni siquiera la entrada de nuevos competidores a la telefonía a larga distancia habían podido acabar con el monopolio del gigante.

Tras una dura batalla legal, ese mismo año Estados Unidos obligó a AT&T a partirse en 7 compañías independientes, acabando así con el monopolio conocido con el nombre de “Sistema Bell”. Cada una de estas compañías tendría que operar en un área separada del país, y competir por dar mejores servicios que las otras.

Curiosamente, 2 de estas compañías acabarían por volver a juntarse en los próximos años, y formar así el gigante de las telecomunicaciones actual Verizon. Por otro lado, otra de estas empresas llamada Southwestern Bell compraría a 3 de sus hermanas, y no tardaría en competir con Verizon por volver a dominar el sector.

Sin embargo, aunque esta partición supuso un gran golpe para la antigua AT&T, también era una gran oportunidad para estas resurgidas compañías.

Al partirse y desaparecer la AT&T original, los nuevas empresas se liberaban de la ley de 1956 que les obligaba a permanecer en el sector de la telefonía. Ahora eran libres para explorar nuevos sectores de negocio, y aprovechar nuevas oportunidades como las que estaban surgiendo en el mercado de los ordenadores.

Más tarde, en 2005, Southwestern Bell compraría lo que quedaba de la antigua AT&T por 16 mil millones de $, debilitada y nada que ver con el monopolio que había tenido décadas antes. Southwestern era la que la adquiría, pero acabó por cambiar el nombre de toda la corporación a “AT&T” por ser un nombre más conocido. Esta es la empresa que conocemos a día de hoy.

Desde entonces, este gigante de las telecomunicaciones no ha parado de crecer, aspirando a ser el monopolio que era antes en muchos otros sectores.

Ya en 2013 AT&T se expandió a Latinoamérica gracias a una colaboración con una empresa mexicana, y tras la compra de dos proveedores telefónicos del país formó AT&T Mexico.

Más tarde, en 2015, el gigante adquiriría Direct TV por 67 mil millones de $, con su deuda incluida. Este era uno de los proveedores de televisión por satélite más conocidos de Estados Unidos, y es que AT&T se estaba preparando para entrar en el mundo del entretenimiento.

Es así como en 2016, AT&T anuncia su intención de adquirir Time Warner, la dueña de empresas tan conocidas como HBO, Warner Bros o la CNN. Sin embargo, el gigante volvió a tener problemas con la justicia estadounidense que trataba de bloquear la compra, temiendo que AT&T creciera demasiado.

La batalla legal duró casi 2 años, pero por fin, en 2018, la empresa fue capaz de adquirir Time Warner por 85 mil millones de $. De esta forma, AT&T se convertía ya no solo en la mayor compañía de telecomunicaciones del mundo, sino también en la mayor compañía de entretenimiento y multimedia por ingresos.

A día de hoy, AT&T sigue apostando fuerte por el negocio del entretenimiento y el streaming. Ya ha anunciado que la renombrada WarnerMedia lanzará HBO Max en 2020, un servicio mejorado de HBO que pretende competir con fuerza con otros servicios como Netflix o Disney+.

Desde luego, ni el mismo Alexander Graham Bell podría haber imaginado lo que su invención llegó a derivar. AT&T es ahora un gigante que pretende seguir creciendo todo lo que pueda, protegiendo su negocio de competidores o gobiernos que traten de frenarlo.


Lecciones principales:

1.Protégete con barreras de entrada: la antigua AT&T sabía que tenía una gran ventaja al contar con la patente del teléfono, pero esta no duraría para siempre y se protegió con grandes redes de telecomunicaciones. Piensa en tu negocio qué puedes hacer para protegerte e impedir que nuevos competidores puedan quitarte clientes.

2. El obstáculo es el camino: AT&T quedó destrozada cuando en 1982 el gobierno le obligó a partirse en 7 compañías y acabar así con su monopolio. Sin embargo, esto presentó también una gran oportunidad al eliminar la limitación de 1956 al sector de la telefonía. A veces, los obstáculos nos abren nuevos caminos con los que crecer.

3. La ventaja de comprar otras empresas: tanto la AT&T original al comprar competidores pequeños para que no le amenazaran, como la AT&T actual con sus adquisiciones para introducirse en el sector del entretenimiento, han comprado compañías que les faciliten su negocio. Las empresas no adquieren a otras por azar, sino que suelen existir razones importantes detrás de esas compras.



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