¿Te has preguntado alguna vez qué hace falta para crear una película de éxito? Son muchas las historias que salen cada año con la intención de enamorar a la gente, pero pocas son las que lo acaban consiguiendo.

Studio Ghibli ha sido una de esas pocas empresas que ha conseguido atraer a niños y adultos por igual, y no con cualquier tipo de películas, ¡sino animaciones! ¿Te gustaría conocer su historia, y todos los retos que tenido que superar para llegar hasta ahora?

¿Cómo empezó Studio Ghibli?

La historia de Studio Ghibli comienza con Hayao Miyazaki, un joven que desde pequeño siempre había querido ser artista de manga. Miyazaki se pasaba las horas practicando sus bocetos y yendo a visitar el estudio de su profesor de artes, convencido de que algún día cumpliría su sueño.

Con apenas 22 años, Miyazaki terminó la universidad y empezó a trabajar para Toei Animation como animador. Allí, el joven aprendió mucho sobre el oficio, al tiempo que aumentaban sus responsabilidades y los cargos donde la empresa le ubicaba.

Fue en Toei donde Miyazaki conoció a Isao Takahata, otro joven apasionado por el mundo de la animación. Ambos compañeros dejarían la empresa para seguir mejorando sus habilidades en otros estudios, enseñando y dirigiendo a otros empleados mientras desarrollaban su amistad.

Un día, a finales de los años 70, Miyazaki y Takahata recibieron una llamada de una empresa llamada “Tokuma Shoten”. La compañía era una editorial dedicada a la publicación de mangas, y necesitaban a personas expertas en crear escenas animadas que simularan movimiento.

En ese lado de la línea de teléfono se encontraba Toshio Suzuki, el editor encargado de la nueva revista que necesitaba las animaciones. Suzuki había investigado los trabajos por los que Miyazaki y Takahata habían pasado antes, y sabía que eran las personas que necesitaba para su equipo.

Es así como los tres hombres decidieron colaborar en la creación de los mangas de la revista. Algo que captó el interés de Miyazaki y Takahata fue la posibilidad de convertir esos mangas en películas, ya que Tokuma Shoten contaba con los recursos suficientes como para financiar su creación.

Su idea era lanzar mangas en la nueva revista para comprobar primero la atracción de las historias, ya que era una forma más rápida y barata. Luego, si alguna ganaba popularidad, podrían considerar el convertir esas historias en películas animadas, mucho más costosas pero con el potencial de llegar a mucha más gente.

Y unos años después de empezar a colaborar en el proyecto de Suzuki, Miyazaki crearía la historia que daría paso al origen de Studio Ghibli.

Resulta que “Nausicaä del Valle del Viento” era uno de los mangas que Miyazaki había creado para la revista, el cual empezó a ganar una gran popularidad. Tanto Suzuki como los directivos de Tokuma Shoten acabaron por convencerle de pasar la historia a una película, dejando a Miyazaki ser quien la dirigiera.

La película se lanzó en 1984 y fue todo un éxito. Tokuma puso los recursos y seleccionó a un pequeño estudio para ayudar a Miyazaki a llevar a cabo la película, con un resultado mucho mejor de lo esperado.

Convencidos de que crear más películas tenía un gran potencial, Miyazaki, Takahata y Suzuki decidieron asociarse. No iban a depender de otros estudios para hacer las películas, sino que iban a crear el suyo propio. Y con la inversión inicial de Tokuma Shoten, los tres emprendedores crearían en 1985 Studio Ghibli.

El obstáculo que tubo que superar la compañía

La primera película que el nuevo estudio lanzó fue “El castillo en el cielo”, una historia de acción que pretendía dirigirse a todas las edades. Ghibli tenía como misión llevar grandes historias animadas a personas de todo tipo, y sus primeras películas iban a ser ganchos que poco a poco iban a juntar distintas audiencias.

Tras el éxito de El castillo en el cielo, Miyazaki empezó a escribir las siguientes historias que animaría el estudio. Sin embargo, pronto se encontró con un gran obstáculo procedente de la misma empresa que le ayudó fundar el estudio.

Resulta que Tokuma Shoten era la compañía que daba a Ghibli el capital para poder realizar las películas, y era quien tenía la última palabra en qué historias se animaban y cuáles no. La estrategia que quería seguir la empresa era la misma que habían utilizado con Nausicaä, y quería que toda historia fuera comprobada antes en formato manga.

Miyazaki creía que este proceso iba a ser extremadamente lento, y presentó la idea de “Mi vecino Totoro” directamente para animarse como película. Tokuma Shoten rechazó el guion, primero porque no había sido aún probado en manga, y segundo, porque no le convencía la idea de una película protagonizada por un monstruo.

En vez de echarse atrás, Miyazaki volvió a presentar la idea de Totoro pero esta vez junto al guion de “La tumba de las luciérnagas”, que hablaba sobre una familia en el Japón tras la II Guerra Mundial.

El argumento de Miyazaki esta vez fue que iban a desarrollar ambas películas al mismo tiempo, y diversificar sus esfuerzos para que al menos una tuviera éxito. El inversor de Ghibli no estaba convencido del todo, pero dio luz verde a los dos proyectos viendo que era más probable recuperar su dinero con dos películas.

Sin embargo, esto significaba que Ghibli tenía tiempo y recursos limitados para sacar no solo una gran película que superara los estándares de calidad, ¡sino dos! El resultado fue que los equipos de ambas películas empezaron a competir por recursos, que el estudio tuviera que gestionar dos campañas promocionales al mismo tiempo…

Para Ghibli esa época fue una pesadilla, y el estudio pasó por una crisis que apunto estuvo de acabar con él.

Suzuki, que hacía de puente entre el estudio y Tokuma Shoten, se planteó si la idea de fundar Ghibli había sido un error. Sin embargo, ninguno de sus fundadores decidió rendirse ante la presión, y tras 2 años de infierno ambas películas salieron a la luz. Y curiosamente, ambas encantaron a la gente.

Nuevas estrategias

Tras el éxito de Mi vecino Totoro y La Tumba de las luciérnagas, Miyazaki tomó unas semanas de descanso antes de crear la siguiente película. En uno de esos días, mientras estaba sentado en las calles de Tokyo, se puso a observar a las mujeres que andaban con prisa hacia sus destinos.

Allí, mirándolas y preguntándose qué pensaban, Miyazaki tuvo la idea de su siguiente película. Iba ser una historia de una joven mujer que iba a aprender el significado de la responsabilidad y enfrentarse a los retos de la vida, y tendría como nombre “Kiki, entregas a domicilio”.

Lo interesante de esta nueva película que estaba planteada para dirigirse a un público femenino, y que más mujeres conocieran al estudio. Kiki fue un éxito aún mayor que las películas anteriores, y para entonces todo Japón ya conocía a Studio Ghibli.

Problemas para mantener la calidad de las películas

Sin embargo, la enorme calidad de esta película traería consigo otro gran reto para la compañía, que marcaría el futuro de todo el estudio.

Resulta que los freelancers que animan películas en Japón son pagados habitualmente por las piezas de trabajo que entregan, en vez de por horas. Durante la elaboración de la película de Kiki, los animadores entregaron un número similar de bocetos que en otras ocasiones, pero estos tardaban mucho más tiempo en hacerse por la calidad exigida.

El resultado era que los animadores recibían la mitad del dinero que antes con las mismas horas de trabajo, y esto afectaba a su motivación. Ghibli tenía que hacer algo para cambiar esto, ¿les pagaría más a los animadores a costa de la rentabilidad del proyecto, o pensaría más en lo económico rebajando la calidad de sus películas?

Además, aunque Ghibli era una productora, los animadores solían ser freelancers que solo eran contratados para una película en concreto. Esto hacía muy difícil formar y mantener a los animadores más jóvenes para seguir manteniendo una calidad estable.

¿Cómo lo solucionaron?

Finalmente, el estudio decidió solucionar el problema contratando a los animadores, e incorporándolos en su plantilla a largo plazo. Para ello, la pequeña estructura de Ghibli tendría que cambiar y expandirse a más empleados, creando un buen ambiente de trabajo, y un entrenamiento adecuado para los más jóvenes.

El estudio siguió creciendo con los años y asemejándose cada vez más a una empresa. Durante principios de los 90 Ghibli continuó lanzando grandes éxitos como “Only Yesterday” o “Porco Rosso”, y todo parecía ir sobre ruedas. Sin embargo, en 1995 Miyazaki volvió a encontrarse en una importante encrucijada.

En esta ocasión, el director de anime había tenido dos ideas de películas que quería llevar a cabo. Una de ellas se llamaba “Boro la oruga”, que trataba sobre las grandes aventuras de un pequeño animal en su diminuto mundo. La otra, era una película de acción protagonizada por una chica, que tenía como título “La princesa Mononoke”.

El problema era que Miyazaki estaba tan enamorado de ambas historias que no podía decidir entre una y otra, así que le dijo a Suzuki que iba a hacer ambas.

Como productor, Suzuki trató de hacer un análisis objetivo de las capacidades de Miyazaki y de Studio Ghibli para llevar a cabo ambas películas. A Suzuki le recorrió entonces un sudor frío por la espalda, recordando lo que habían sufrido años atrás intentando crear dos películas al mismo tiempo, y tomó una decisión.

Suzuki le recomendó a Miyazaki que se concentrara en la película de La princesa Mononoke.

El motivo era que una película de acción como esa requería de unos recursos económicos con los que ahora contaban, y de los que quizás no pudieran disponer en el futuro. Además, el timing era también bueno por los animadores, ya que muchos de ellos eran aún jóvenes y estarían más motivados en animar una película de acción.

Las decisiones que llevaron al éxito a Studio Ghibli

Fue así como La princesa Mononoke empezó a desarrollarse, y se lanzó en 1997 ante una gran aclamación. La película consiguió batir de nuevo las ventas que el resto habían logrado, y dio el pistoletazo de salida a Ghibli al ámbito internacional.

Curiosamente, Miyazaki dio el visto bueno a la expansión a otros países, pero solo bajo una estricta política en la que el contenido original no fuera alterado. El director había tenido una mala experiencia al ver una adaptación tan alterada de la película de Nausicaä, y no permitiría ninguna para hacer sus películas “más comerciales”.

Ese mismo año, Tokuma Shoten también tomaría una importante decisión para Ghibli, ya que fusionaría todas sus divisiones multimedia con el estudio. Esto significaba que la compañía iba a estar más cerca de Tokuma y que contaría con más recursos, pero también tendría grandes limitaciones que la afectarían en el futuro.

Studio Ghibli seguiría creciendo y lanzando éxito tras éxito. En 2001 estrenaría por ejemplo “El Viaje de Chihiro”, la película animada que más ventas ha conseguido en los cines de toda la historia de Japón. Ese mismo año el estudio abriría su propio museo de animaciones, y parecía que los grandes problemas del pasado habían quedado atrás.

Sin embargo, conforme iba pasando el tiempo, Ghibli se sentía más presionado. La cercanía que tenían con Tokuma Shoten era una espada de doble filo, ya que el estudio contaba con menos poder de decisión. Miyazaki y el resto de fundadores veían limitada su creatividad, y sentían que debían hacer algo al respecto.

¿Por qué se separó Studio Ghibli de Tokuma Shoten?

Es así como en 2005 Studio Ghibli decide separarse de Tokuma Shoten, siguiendo un camino independiente a la empresa que le ayudó nacer. Ghibli ya era lo suficientemente grande como para sustentarse por sí misma, e iba a dejar que su creatividad fluyera para crear las películas que tanto éxito le habían traído.

En la actualidad, Studio Ghibli sigue ideando nuevas historias que tratan de sorprender y atrapar a la gente. La empresa se enfrenta ahora se enfrenta a un nuevo reto, ya que sus jugadores estrellas son ancianos que pronto puede que no sigan realizando películas.

Hayao Miyazaki por ejemplo anunció su retiro en 2013, y durante varios años el estudio tuvo que continuar sin él. La compañía detuvo la producción de sus películas argumentando una “reestructuración” interna, y no ha vuelto a desarrollar ninguna más hasta ahora.

Miyazaki volvió de su retiro en 2017 para ayudar al estudio a crear una última película, la cual está planeada para lanzarse a mediados de 2020. Quién sabe qué sucederá con Ghibli después de esta, ya que todo el mundo es consciente del papel primordial que el anciano director juega para el estudio. Solo el tiempo lo dirá.

Aun así, Miyazaki siempre ha dicho algo que captura la esencia del éxito de su trabajo, y que quizás suponga la clave para que lo sucedan:

“Si no inviertes tiempo en observar a personas reales, no puedes hacer esto, ya que nunca lo has visto. Algunas personas pasan sus vidas encerrados únicamente interesados en sí mismos, y así no se puede hacer este trabajo. Tienes que salir fuera, y mirar a las personas a los ojos, para así poder crear historias que conmuevan sus corazones”.


Lecciones principales:

1. Trabaja antes de emprender: Tanto Miyazaki, Takahata como Suzuki se pasaron varios años trabajando en la industria de la animación, cada uno en puestos diferentes que más tarde los ayudarían para crear Ghibli. A veces, puede ser interesante trabajar antes en la industria donde quieres emprender, y ganar así conocimientos que te serán útiles.

2. Lanza un producto mínimo viable: Antes de lanzar Nausicaä, una de sus primeras películas, los emprendedores probaron su recepción en formato manga para ver la recepción de la gente sin muchos costes. Emprender haciendo experimentos rápidos y baratos suele ser la mejor forma de asumir riesgos controlados al montar una empresa.

3. Focalízate en un proyecto: Ghibli tuvo muchos problemas cuando quiso sacar las películas de “Mi vecino Totoro” y “La tumba de las luciérnagas” al mismo tiempo, ya que ambas competían por recursos y equipo. Dividir nuestra atención puede ser un gran problema a la hora de emprender, y es mejor centrarnos en un solo proyecto.

4. No dependas de una sola persona: Studio Ghibli se encuentra actualmente en una encrucijada, ya que su creador estrella de historias, Miyazaki, está ya mayor, han estado varios años sin lanzar ninguna, y probablemente esta sea su última película.

En nuestras empresas es bueno contar con jugadores estrella, pero si hacemos depender de una persona partes vitales de nuestra compañía corremos el riesgo de que esta no pueda seguir adelante si esta persona la deja.


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