Emprendimiento

¿Se puede emprender en sectores totalmente diferentes? | Caso Yamaha

Por diciembre 8, 2019 marzo 10th, 2021 No Hay Comentarios

¿Pianos o motocicletas? ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando alguien te dice el nombre de Yamaha?

Curiosamente, esta marca ha sido capaz de hacerse con el liderazgo de dos industrias totalmente distintas, haciendo que mucha gente la conozca por ambas. ¿Cuál ha sido su historia y cómo lo ha logrado?

El inicio de Yamaha

Torakusu Yamaha era un joven que vivía en el Japón de finales de siglo XIX, el cual sentía una pasión por los objetos mecánicos. Viendo lo populares que eran los relojes de bolsillo por aquel entonces, decidió montar un negocio que los fabricara. Y por desgracia, o por suerte para el joven, la idea no funcionó.

Sin saber qué otra cosa podía hacer, Torakusu decidió mudarse a un pequeño pueblo del Sur de su país. Allí, con sus habilidades para la mecánica, trabajaría un tiempo reparando los equipos médicos que se rompían, conociendo poco a poco a la gente de la zona.

Un día, el director de un viejo colegio del pueblo se acercó a Torakusu y le preguntó si le podía ayudar. Resultaba que aquella escuela contaba con un pequeño órgano que llevaba tiempo sin funcionar, y el director creía que las habilidades de Torakusu podían ser útiles para repararlo.

El joven fue hasta el colegio, se acercó al órgano y empezó a investigarlo. Mientras pulsaba sus teclas y tocaba la madera de aquel instrumento, Torakusu se dio cuenta de que estaba ante algo que resonaba con él. El joven mecánico consiguió repararlo, y tras aquel encuentro decidió que iba a fundar una empresa dedicada a reparar órganos.

Fue así como Torakusu empezó a importar órganos desde Europa que estaban rotos, los reparaba y luego los vendía por Japón. Tras un tiempo, el emprendedor había aprendido lo suficiente de esos instrumentos como para ser capaz de fabricarlos él mismo. Y en 1887, creó su primer órgano, fundando con él Yamaha.

La compañía que Torakusu había creado pronto empezó a ganarse un nombre en Japón, y no tardó en empezar a exportar sus órganos a otras partes del planeta. En el año 1900 fabricarían su primer piano, y poco a poco Yamaha se iría expandiendo por la industria musical.

¿Por qué Yamaha empezó a fabricar motos?

Sin embargo, unas décadas más tarde, la situación mundial haría que Yamaha tuviera que dar un giro a su negocio. Cuando estaban introduciendo sus guitarras en la década de los 40, la II Guerra Mundial estalló con fuerza afectando a Japón, y Yamaha se vio forzado a ayudar a su gobierno.

Hacer pianos les había hecho muy buenos en el sector maderero y la carpintería, con lo que el gobierno los llamó para que fabricaran aviones y barcos para militares.

Fue en este proceso en el que Yamaha empezó a conocer cómo funcionaban los motores de estos vehículos, reparándolos y eventualmente fabricándolos. Y así, la empresa dejó de lado la industria musical hasta bien acabada la guerra.

Una vez terminado el conflicto, Japón había quedado asolado, y nadie parecía necesitar un piano. La gente estaba preocupada por cosas mucho más inmediatas como sobrevivir, conseguir abrigo, comida y transporte barato.

Yamaha se preguntó qué podía hacer para mantener el negocio a flote, y entonces se le ocurrió una idea. La empresa podía utilizar las piezas de metal que usaba en los pianos y aprovechar su conocimiento de los motores, construyendo motocicletas para los japoneses.

Igual que su fundador hizo para fabricar los órganos, Yamaha decidió importar motocicletas de compañías extranjeras para conocer cómo se hacían. La empresa sabía que entraba tarde al negocio de las motocicletas, y tenía que introducirse lo más rápido que pudiera modulando a su competencia.

Las estrategias de Yamaha

En agosto de 1954 Yamaha crearía su primera motocicleta, un vehículo muy similar al de una empresa alemana con un diseño adaptado a Japón. Esta motocicleta acabaría por conocerse como “La libélula roja”, debido a la gran velocidad que podía llegar a alcanzar.

Yamaha empezó a apostar por las carreras de motocicletas como herramienta de marketing, y así poder destacarse de toda su competencia. El foco de sus vehículos estaba en el rendimiento que podían tener y las carreras eran una buena forma de demostrarlo. La estrategia fue todo un éxito.

Yamaha empezó a ganar muchas carreras nacionales con sus motos, y con cada victoria más gente deseaba comprarlas. El éxito que sus vehículos estaba teniendo pronto haría que la empresa tuviera que tomar una decisión, que acabaría por marcar el futuro de la compañía.

Desde hacía décadas, Yamaha se había estado dedicando con éxito a la industria de la música, sin embargo, ese no era el mejor momento para esta. Por otro lado, el sector de las motocicletas prometía mucho, pero acababan de llegar a él sin saber si podrían mantenerse a largo plazo.

Yamaha podía centrarse en la nueva industria de las motocicletas dejando de lado la música, con el riesgo de que fuera una moda y no hubiera marcha atrás. O bien, podía centrarse en los instrumentos musicales donde era experto, luchando por sobrevivir en un momento en el que poca gente los buscaba.

¿Instrumentos musicales o motos?

Sorprendentemente, Yamaha no se decantó por ninguna de estas dos opciones. O más bien, eligió ambas.

En 1955 la empresa decidió dividirse en dos compañías diferentes, una para cada industria. Yamaha Corporation se dedicaría a los instrumentos musicales, mientras que Yamaha Motor Company lo haría con las motocicletas. De esta forma, cada empresa podría centrar sus esfuerzos, y preservar la marca Yamaha en caso de que alguna fallara.

Yamaha Motor empezaría a fabricar motocicletas más centradas en la competición, y tras pocos años comenzarían a vender en el extranjero. Las carreras eran tanto una herramienta de marketing como un laboratorio para la empresa, donde sus ingenieros aprendían y diseñaban mejores vehículos.

Lo mejor era que sus motocicletas estaban diseñadas tanto para las carreras como la calle, tanto para competir como ir al trabajo. Esto hacía que personas normales sintieran que conducían las mismas motos que sus ídolos de las carreras, algo que Yamaha Motor aprovechó haciendo patrocinios con corredores como Kenny Roberts o Wayne Rainey.

Por su parte, Yamaha Corporation consiguió remontar el bache que estaba pasando la industria de la música. El gobierno japonés acabó implantando la asignatura de música como obligatoria en las escuelas, algo que ayudó mucho a la empresa para vender instrumentos.

Además, Yamaha inició un programa de enseñanza musical que poco después fue respaldado por el gobierno, consiguiendo expandir aún más la pasión por la música. En apenas unos años la compañía volvió a brillar, y a vender instrumentos por todas partes del mundo.

A día de hoy, Yamaha Corporation y Yamaha Motor siguen tan activas como cuando se separaron. La primera, más allá de los instrumentos de música, tiene un gran negocio en los equipos de audio, y la de motocicletas se ha ido expandiendo a vehículos marinos, generadores eléctricos e incluso robots.

De hecho, a pesar de ser independientes, Yamaha Corporation sigue teniendo algo menos del 10% de las acciones de su compañera. Quizás sean empresas distintas, pero ambas persiguen crear productos bellos y de gran calidad para expandir el prestigio de su marca.

Desde luego, Yamaha ha tenido una historia llena de retos para llegar al punto en el que está ahora, dedicándose a industrias tan distintas como los instrumentos y los motores. Aunque, en el fondo, Yamaha no está haciendo más que crear dos tipos diferentes de música, ambas impactando en nuestras emociones humanas.

Lecciones principales:

Nunca sabes a dónde te llevarán tus habilidades: Torakusu nunca se imaginó que acabaría montando una empresa en la industria musical, ni que sus habilidades le ayudarían a ello. Lo mismo le ocurriría a Steve Jobs con sus cursos de caligrafía y las tipografías del Macintosh.

No sabemos para qué nos pueden servir los conocimientos y habilidades que estamos aprendiendo ahora, y lo mejor es aprender lo más que podamos en caso de que se presente una oportunidad que encaje con ellas en el futuro.

No reinventes la rueda: tanto cuando Yamaha empezó a fabricar órganos como motocicletas se inspiró de los modelos que ya venían desde Europa, partiendo desde allí. Averigua qué han hecho personas de tu misma industria antes que tú y en vez de empezar desde cero ahórrate ese trabajo.

Misma visión, vehículo diferente: Yamaha Corporation vende instrumentos musicales, Yamaha Motor motocicletas y vehículos de motor. Son productos diferentes, pero ambas comparten la visión de despertar la pasión y las emociones con sus productos.

La visión de nuestra compañía es lo que nos da un rumbo y une todo aquello que hacemos. Nos da un porqué, y será uno de nuestros mayores factores de éxito a largo plazo.

 

 


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