12 de marzo de 2026 · 3 min de lectura
💡El negocio está en lo feo
Si tienes un gato probablemente tengas el sofá destrozado.
Las esquinas de los muebles arañadas y un rascador horrible en medio del salón que rompe toda la decoración.
Y si no lo tienes, seguro que conoces a alguien que viva así.
Lo curioso es que este problema lleva décadas sin resolverse. La industria de mascotas mueve miles de millones al año, pero nadie se había molestado en hacer un rascador que no dé vergüenza tener en tu salón.
Hasta que una chica estadounidense, amante de los gatos, ha decidido que ya estaba bien.
Si iba a tener un rascador en casa, iba a ser algo que quisiera enseñar, no esconder.
Su producto se llama Purrdee.
Su idea fue convertir los rascadores feos de toda la vida en cuadros que puedes colgar en la pared.
Sí, cuadros con marcos de madera, diseño artístico y una superficie de una fibra natural que a los gatos les encanta y que aguanta más que los rascadores convencionales.
Además, no son cuadros cualquiera.
Son versiones gatunas de obras de arte famosas: "Girl with a Purr" (la chica de la perla, pero con un gato), "The Cat Wave" (la gran ola japonesa, versión felina)…
Primera lección: muchos productos tienen dos usuarios. El que lo usa y el que convive con él.

Así que tu gato rasca. Tu casa sigue viéndose bien. Y tú tienes una pieza que parece sacada de una galería de arte.
Si te fijas, los rascadores tradicionales se diseñan pensando solo en el gato.
Pero Purrdee los diseña pensando también en la persona que vive con el gato.
Eso parece obvio, pero casi nadie lo hace.
Piénsalo en otros sectores: los juguetes de niños que los padres odian tener en el salón, los accesorios de oficina que son prácticos pero horribles, los productos de deporte que no encajan en ningún rincón de tu casa…
Cuando diseñas para los dos usuarios, tu producto vale más y se vende más fácil.
Segunda lección: a veces no necesitas inventar un producto nuevo. Solo hacerlo bonito y práctico.
Y funciona porque el mercado de mascotas es enorme. Hay millones de dueños de gatos que quieren lo mejor para su animal pero que también quieren que su casa se vea bien.
Hasta ahora tenían que elegir entre una cosa y la otra.
Pero Purrdee se monta sin herramientas, solo con tiras adhesivas. Se pueden cambiar los diseños. Se venden en packs de dos en Amazon. Pensados para pisos pequeños donde cada metro cuenta…

Y tercera lección: el diseño no es un extra. Es una ventaja competitiva brutal.
Purrdee no compite por ser el rascador más barato ni el más resistente. Compite por ser el que quieres tener en tu salón.
Y eso le permite cobrar más, diferenciarse y que la gente lo comparta en redes solo porque queda bien en una foto.
Así que si tienes un producto o servicio que hace lo mismo que tu competencia, pregúntate: ¿cómo puedo hacer que la experiencia sea más bonita, más agradable o más compartible?
Ahí suele haber dinero.

