1 de noviembre de 2025 · 3 min de lectura
El día que Burger King retó públicamente a McDonald's.

En 2015 pasó algo que nos dejó varias lecciones de emprendimiento.
Una jugada maestra de comunicación de marca.
Una jugada que cualquiera puede usar, incluso aunque hoy no tenga un negocio.
Eso sí, hay que usarla con cuidado.
Hacerlo sin entender los principios psicológicos que hay detrás puede provocar justo el efecto contrario.
Pero bien utilizada puede darte una ventaja competitiva brutal en tu mercado.
Antes de ver lo que pasó, tenemos que entender cómo funcionan los mercados y las categorías.
Hay una máxima en el mundo de los negocios: el que llega primero a la mente de la gente, gana.
Por eso, es tan difícil competir con grandes marcas establecidas como Coca-Cola o McDonald's.
A estas empresas que dominan sus mercados las llamamos los Reyes de la Categoría.
Y para competir con ellos no puedes hacerlo frontalmente.
Tienes que moverlos a otros terrenos. Lugares donde no son tan buenos o donde no están posicionados.
Tienes que saber lanzarles piedras de forma estratégica, sin parecer que estás atacando directamente.
Por ejemplo, no tendría ningún sentido que Burger King dijera que tiene mejores hamburguesas que McDonald’s.
GRAVE ERROR.
De alguna manera estarían reconociendo que McDonald’s tiene las mejores, y por tanto necesitan decir lo contrario.
Es mucho más inteligente competir en otras virtudes: quién es más sostenible, quién apoya más causas sociales, o quién conecta mejor con los valores actuales de la gente.
Y eso es precisamente lo que hizo Burger King en 2015.
Lanzaron una campaña pública invitando a McDonald’s a hacer una tregua por el Día Internacional de la Paz.
La propuesta: crear juntos una hamburguesa mixta llamada “McWhopper”, una fusión entre la Big Mac y la Whopper.
La idea era brillante. Sonaba divertida, noble y mediática.
Y, sobre todo, ponía a McDonald’s en una posición muy incómoda.
Si aceptaban, Burger King se posicionaba como una marca creativa, cooperativa y con sentido del humor.
Además, por una vez, pasaban de ser los retadores a hacer que el líder siguiera su juego.
Si rechazaban, quedarían como los villanos de la historia.
¿Y qué crees que pasó?
McDonald’s respondió el mismo día, con una carta firmada por su CEO, Steve Easterbrook, publicada en Facebook.
La respuesta fue cortés… pero negativa.
Dijo: “Nos encanta la intención, pero rechazamos la propuesta. ¿Y si nos unimos en un esfuerzo global más significativo?”
Y remató con una posdata que sonó a desaire:
“P.D. Una simple llamada telefónica bastará la próxima vez.”
La prensa, los creativos y la gente en redes coincidieron: McDonald’s perdió una oportunidad de oro.
Lo mejor de todo es que Burger King se llevó todos los elogios sin gastar millones. Y probablemente sabían que McDonald´s no podía aceptar la petición.
La jugada fue brillante porque no se enfrentaron frontalmente. Cambiaron las reglas del juego y arrastraron al rey de la categoría a un terreno incómodo.
Una lección maestra de marketing y posicionamiento.
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Que vaya bien,
Euge

