¿Sabías que los negocios de Donald Trump han caído en bancarrota un total de 6 veces? En solamente una de ellas llegó a perder 900 millones de dólares.

¿Te gustaría descubrir como un simple hombre de negocios pudo llegar a convertirse en el presidente número 45 de los Estados Unidos?

¿Cómo fue la vida de Donald Trump?

Donald Trump nació en Nueva York en el año 1946 y pese a que la siguiente información pueda llegar a sorprenderte, sus antepasados fueron inmigrantes ya que su abuelo paterno llegó de Alemania y su madre de Escocia. Sin embargo su padre, la figura que se convertiría en su líder y mentor en los negocios, sí que nació en suelo americano.

Siendo el cuarto de cinco hijos, Donald Trump entendía la vida como una competición. De hecho, las disputas han influenciado tanto a lo largo de su existencia que ya desde bien pequeño pensaba que solamente existen dos clases de personas: los triunfadores y los fracasados.

Con esa idea marcada con hierro candente en su cabeza Trump creció amando a los ganadores y detestando a los perdedores. En realidad, esa convicción trajo algún que otro dolor de cabeza a sus padres que, viendo lo obstinado que siempre estaba por ganar en todo, decidieron internarlo en una escuela militar donde aprendería cómo funcionaba la autoridad.

Aunque pueda llegar a parecerte extraño, la disciplina del ejército terminó seduciéndolo y finalmente se graduó allí.

Decidido a seguir la estela empresarial de su padre estudió económicas. Es más, para no quedarse atrás, cuando no estaba yendo a clases a la universidad acompañaba a su progenitor en sus aventuras empresariales para seguir aprendiendo a su lado.

La figura paterna lo era todo para él y por eso compartía sus metas inmobiliarias. Su padre era un hombre de negocios que había hecho una pequeña fortuna construyendo vivienda para las clases medias. Tanto él como Donald adoraban el sector de la edificación, ya que creían que sería siempre rentable al solo haber extensiones de tierra limitadas donde construir.

El primer logro empresarial

Con su obsesión por ganar y teniendo el sector inmobiliario entre ceja y ceja, antes incluso de terminar la universidad ya colaboraba en el negocio familiar. En realidad, antes de tener el título en sus manos, Trump ya había alcanzado su primer logro en el mundo de la empresa.

A fin de mejorar la ocupación de un bloque de apartamentos desierto, Trump hizo una pequeña reforma que le permitió revertir la situación, y el edificio pasó de estar prácticamente desocupado a estar completo. Como consecuencia de ello la compañía pudo venderlo y sacar una buena tajada.

Una vez terminada la universidad, relevó del cargo a uno de sus hermanos mayores convirtiéndose en la mano derecha de su padre. Fue en ese entonces donde todo cambió. En la cima del negocio familiar, quiso aportar su granito de arena y reorientó el público al que se dirigía la empresa.

Si su padre se caracterizó por construir para personas con un poder adquisitivo medio, para superarlo pensó que él debería de hacerlo para personas de clase alta. Por lo tanto, si su padre construía en Brooklyn él lo haría en Manhattan, uno de los sitios más caros de Nueva York.

Para cumplir con ese objetivo se creó la Trump Organization, la empresa que se centraría en ese tipo de negocios y por la cual la compañía es recordada hoy en día.

Uno de los primeros grandes éxitos de la nueva organización fue la adquisición y remodelación de un importante hotel que, pese estar en un pésimo estado, estaba perfectamente ubicado. Además, a cambio de la restauración del edificio consiguió beneficios fiscales para su nueva corporación durante varios años.

No obstante, la joya de la corona que materializó el nuevo rumbo de la compañía fue la construcción del Trump Tower, un rascacielos majestuoso situado en el corazón de Nueva York. En uno de sus libros Trump aseguró que ese edificio se hizo a su imagen y semejanza ya que era alto, atractivo y distinto.

Por esa razón, la exitosa Trump Tower, además de contener las tiendas más lujosas de la zona y los apartamentos más exclusivos, se convirtió en la sede central de la empresa.

Los fracasos de Donald Trump

Sin embargo, a Trump no todos los negocios le han ido sobre ruedas. También ha metido la pata, como por ejemplo con el Taj Mahal Casino.

Debido a la nueva orientación lujosa que había tomado el negocio, Trump decidió dar otro paso más en la misma dirección y emprender en el mundo de los casinos. Para esta nueva aventura no contó con la ayuda de los bancos así que tuvo que buscar una alternativa a la hora de financiarse.

En resumidas cuentas, Trump consiguió el dinero para poner en marcha su nuevo casino pero pagó un precio muy alto por ello. Tal fue así que tuvo que devolver todo el dinero que le habían presentado con un interés exagerado. Como consecuencia de ese estrés monetario el Taj Mahal no aguantó mucho y terminó quebrando.

El fracaso de Trump en su aventura en el sector de los juegos de azar le salió por un ojo de la cara y perdió alrededor de 1.000 millones de dólares. Ese revés dio el pistoletazo de salida a su época empresarial más oscura ya que en las siguientes dos décadas llevaría a cinco negocios más a la bancarrota. Pero incluso en la época de vacas flacas Trump aguantó con solidez. De hecho, él siempre presume de jugar al límite e incluso usar las leyes de la bancarrota a su favor.

Habiendo probado el agrio sabor de la derrota, poco a poco el negocio se fue recuperado volviendo a sus orígenes: la construcción de propiedades privadas de lujo. Como descubrirás más adelante, con la lección bien aprendida, Trump insistirá en el mundo de los juegos de azar pero esta vez con mejor suerte.

A causa de su primer resbalón en el mundo empresarial su mentalidad cambió. Había fracasado y se veía como un perdedor, cosa que no podía soportar. Para que esto jamás volviera a ocurrir entendió que su imagen tenía que ir más allá de la del típico empresario con firmas rentables.

¿Cómo nació la marca Trump?

Si quería mostrarse ante la sociedad como un ganador tenía que demostrar su poderío, expandir su presencia y hacerse un nombre. Así fue como nació la marca Trump,su peculiar forma de darse a conocer al mundo.

Para mejorar su imagen empezó a construir a nivel nacional, es decir, salió de su zona de confort que por aquel entonces era Manhattan para extenderse por Hawái, Chicago y Toronto. Después de hacerse un hueco por todo el país, subió la apuesta y dio un salto internacional construyendo hoteles y casinos, primero en Panamá y Dubái para luego replicar el modelo de negocio en Brasil y el Caribe.

Además de volver al negocio del juego por la puerta grande con la experiencia acumulada de su tropezón en el Taj Mahal Casino también apostó por la belleza, comprando tanto los derechos de Miss Estados Unidos como los de Miss Universo. De igual forma probó suerte en el sector textil y en el de la perfumería pero en ambos casos con mucha menos fortuna.

Con la intención de hacerse conocer y de extender su influencia, la marca Trump se encontraba por todas partes. Tal fue así que el propio Trump empezó a salir en televisión. Primero lo vimos participando anuncios, después realizando una aparición en Mi pobre angelito 2 para luego salir en un capítulo de El Príncipe del Rap en Bel Air.

En realidad, la marca Trump se había hecho tan famosa que hasta tuvo su propio show televisivo en la famosa cadena NBC, donde varios concursantes competían por ganar un sueldo de 250.000 dólares al año y poder dirigir una de sus empresas.

El nuevo Presidente de los Estados Unidos

A finales del año 2000 su nombre ya era conocido en todos los Estados del país y se permitía el lujo de codearse con las altas esferas, particularmente con los grandes dirigentes políticos de los Estados Unidos.

Aunque en el pasado ya había mostrado cierto interés en la política no fue hasta el 2011 cuando contribuyó de forma más activa. Pero qué duda cabe que su boom de popularidad llegó en el 2015, cuando emprendió su carrera electoral con el objetivo de conquistar la Casa Blanca.

Con la inmigración como tema central y la meta de derrocar gran parte de aquello que había hecho Obama, ganó contra todo pronóstico las elecciones convirtiéndose así en el presidente número 45 de Norteamérica.

Actualmente, a sus más de 70 años y tras una notable carrera tanto en los negocios como en la política, Donald Trump puede darse por satisfecho tras haber cumplido su meta de la infancia. Y es que si existe un ganador entre los ganadores, sin lugar a dudas sería aquel que representase a una de las máximas potencias del mundo.



ACCEDE AL CURSO: AQUÍ

Sigue a EmprendeAprendiendo en su Instagram de @emprendeaprendiendo

Datos curiosos sobre empresas y emprendedores en nuestro instagram de @emprendeaprendiendo

Más blogs AQUÍ